El nuevo asistente de inteligencia artificial de Meta, bautizado como Muse, está dando mucho que hablar. Desde su lanzamiento hace apenas unas semanas, ha conseguido situarse en lo más alto de las listas de descargas y disparar el valor bursátil de la compañía. Sin embargo, junto al éxito comercial han surgido voces críticas que ponen en tela de juicio su seguridad y el impacto que puede tener en nuestra forma de tomar decisiones.
Muse promete simplificar la vida digital: reserva citas, rellena formularios, gestiona compras, genera imágenes y se conecta con las aplicaciones más populares, como WhatsApp o el correo electrónico. Pero bajo esa apariencia de utilidad se esconden riesgos que han llevado a expertos en ciberseguridad a encender todas las alarmas. Y es que, mientras Meta presume de un desarrollo proteccionista, la realidad parece ser bien distinta.
Un éxito arrollador que eclipsa cualquier otra novedad
Los datos no dejan lugar a dudas. Según la firma Sensor Tower, Muse acumula 2,8 millones de descargas en sus primeros 12 días en las tiendas de aplicaciones de Estados Unidos y Canadá. Es una cifra que deja atrás los 1,3 millones de ChatGPT en el mismo periodo, lo que ha provocado que Meta registre una subida en bolsa del 11,3% en un solo día, añadiendo 192.000 millones de dólares a su capitalización. El propio Mark Zuckerberg ha visto engordar su patrimonio en más de 13.000 millones de dólares gracias al entusiasmo inversor.
El analista Mark Mahaney, de Evercore ISI, no duda en afirmar que Meta tiene un éxito entre manos con Muse, destacando que la herramienta podría abrir nuevas vías de monetización en el lucrativo mercado empresarial. La app incluso superó el récord diario de descargas en Estados Unidos al alcanzar 264.000 en un solo día. Todo apunta a que la compañía ha sabido conectar con los usuarios ávidos de novedades en el sector de la IA.

Una vulnerabilidad que lo cambia todo
Pero no todo son parabienes. Investigadores de seguridad han descubierto un fallo de día cero que permite a cualquier aplicación o comando terminal acceder al token de autenticación de las cuentas de Muse. La vulnerabilidad es especialmente grave porque explota una configuración no documentada que permite modificar el endpoint donde se realiza la transcripción de las órdenes del usuario. Un atacante podría redirigir esas transcripciones a su propio servidor y, de este modo, obtener el control total sobre la cuenta de la víctima.
Lo más preocupante es que Muse desactiva las protecciones que Apple ha implementado durante años en macOS. La app solicita permisos amplios para acceder a micrófono, cámara, ubicación y calendario, y además permite que cualquier proceso local cambie ajustes internos sin necesidad de autorización adicional. Esto supone una puerta abierta a que software malicioso se haga con las credenciales del usuario sin que este lo note.
Amazon y las dudas sobre la fiabilidad
La respuesta no se ha hecho esperar. Amazon ha decidido bloquear a Muse en su plataforma, una medida que pone de manifiesto la desconfianza que genera el asistente entre los grandes actores del sector. Según fuentes cercanas, la retirada responde a los riesgos de seguridad detectados y a la posibilidad de que el asistente pueda ser manipulado para realizar compras no deseadas o acceder a datos sensibles.
Esta decisión llega en un momento en que los expertos en ciberseguridad insisten en que la promesa de Meta de proteger la privacidad de los usuarios choca frontalmente con la realidad de su diseño. La propia arquitectura de Muse facilita que cualquier herramienta local pueda alterar su comportamiento, una característica que contradice las declaraciones de Zuckerberg sobre un desarrollo enfocado en la seguridad.

La privacidad, otro frente abierto
Más allá de los fallos técnicos, hay una preocupación ética que va calando en la sociedad. El asistente recopila una cantidad ingente de datos personales para personalizar sus respuestas, pero esa hiperpersonalización puede acabar anulando nuestra capacidad de elegir. Margaret Mitchell, investigadora principal de ética en Hugging Face, advierte que los usuarios se vuelven cada vez más pasivos y dependientes de estas herramientas. “El diseño de agentes de IA está pensado para desconectar al usuario”, afirma.
Otros expertos como el profesor Schroeder ven un futuro inquietante: “Si la IA toma todas tus decisiones de gusto, de preferencias, de adónde vas, qué comes, qué vacaciones tomas, se pierde la esencia de ser humano”. Los consumidores también temen que el asistente pueda estar condicionado por acuerdos comerciales para recomendar ciertas marcas, algo que el propio jefe de IA de Meta, Alexandr Wang, ha dejado entrever al hablar de nuevas fuentes de ingresos más allá de la publicidad.
Impacto en el mercado y perspectivas futuras
A pesar de los escollos, el impacto bursátil de Muse ha sido notable. Los inversores ven en este asistente una posible vía para rentabilizar los 200.000 millones de dólares que Meta invierte anualmente en IA. La compañía confía en que Muse se convierta en un pilar para atraer a empresas y particulares, ofreciendo suscripciones, publicidad y comisiones por transacciones.
Muchos analistas consideran que la clave estará en cómo Meta gestione los problemas de seguridad. Si logra parchear rápidamente la vulnerabilidad y tranquilizar a los reguladores, Muse podría consolidarse como el asistente de referencia en el mercado europeo. Sin embargo, la sombra de las filtraciones y la desconfianza de plataformas como Amazon podrían frenar su expansión.
De momento, quienes lo han probado destacan su utilidad práctica, pero los riesgos son evidentes. La pregunta es si el público está dispuesto a ceder tanto control por un poco de comodidad. Mientras tanto, los expertos insisten en la necesidad de que Meta tome medidas serias para proteger a sus usuarios, y no solo en el papel.
Al final, la historia de Muse refleja una tensión constante entre innovación y responsabilidad. El asistente ha llegado para quedarse, pero su futuro dependerá de si la compañía sabe equilibrar sus ambiciones con la protección real de quienes confían en ella.
